BULA DE S.S. JUAN PABLO II
Obispo Siervo de los siervos de Dios


    Al querido hijo Félix Lázaro, de la Orden de Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, hasta este momento Decano del Colegio de Artes y Humanidades en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, designado Obispo Coadjutor de Ponce, salud y Bendición Apostólica.

    El Venerable Hermano Ricardo Antonio Suriñach Carreras, Obispo de Ponce, solicitó recientemente de esta Sede Apostólica un Obispo Coadjutor por causa de su quebrantada salud y del incremento de las labores en su circunscripción eclesiástica.

    Nos, en verdad, que desempeñamos el ministerio imponente de Sumo Pontífice, queriendo acoger sus súplicas de Pastor, hemos considerado que tú, querido Hijo, presbítero de destacada virtud y de excelentes expectativas, estás capacitado para desempeñar este oficio.

    Sí pues, con el dictamen de la Congregación para los Obispos, por Nuestra autoridad suprema te nombramos Obispo Coadjutor de la diócesis de Ponce, con todos los derechos inherentes a tal cargo y las obligaciones propias de la dignidad episcopal según las normas del derecho. Te concedemos que recibas la ordenación según las leyes litúrgicas de manos de cualquier Obispo católico fuera de la ciudad de Roma, pero antes es necesario que hagas la profesión de fe católica y el juramento solemne de fidelidad para con Nos y Nuestros Sucesores, tomando como testigo a un obispo de fe recta y enviando los formularios empleados a la citada Congregación.

    Mandamos además que el clero a una con el pueblo de esa Sede tengan conocimiento de esta Carta y, como a quienes tanto queremos, les exhortamos a que te reciban con respeto.

    Por lo demás, Hijo querido, viviendo en estrecha unidad con el Venerable Obispo de Ponce, desempeña tu cargo con una caridad diligente, virtud que es la principal entre los Obispos. Que los dones del Espíritu Paráclito, por intercesión de la Virgen María, te sostengan siempre.

    Dado en Roma, junto a San Pedro, el día veinte del mes de Marzo del año del Señor dos mil dos, vigésimo cuarto de Nuestro Pontificado.

Juan Pablo II pp.