Anuncio hecho por S.E.R. Mons. Timothy P. Broglio
Delegado Apostólico para Puerto Rico

  Tengo el honor compartir con ustedes una noticia de suma importancia: hoy se publicó la aceptación por parte del Santo Padre de la renuncia del oficio del Obispo de Ponce que Su Excelencia Ricardo Suriñach Carreras había presentado en conformidad con el canon 401, §1 del Código de Derecho canónico. Le sucede en el gobierno pastoral, Su Excelencia Monseñor Félix Lázaro Martínez, hasta ahora Obispo Coadjutor. No hace falta ninguna otra formalidad. Desde ahora Mons. Lázaro es el Obispo de Ponce.

  A nombre del Santo Padre y de mis antecesores en esta Delegación Apostólica y del mío propio, quisiera agradecer públicamente a Mons. Suriñach su servicio a esta Iglesia local. Más de 46 años de ministerio sacerdotal y 28 de servicio episcopal; 25 como Auxiliar y ahora casi tres  como Obispo diocesano dan testimonio de su generosidad. ¿Cuántas horas de disponibilidad a la gente en los salones de la Pontificia Universidad Católica, en las  tareas arduas de administración y también en la búsqueda de mantenerse siempre al día con el desarrollo de las ideas y de la metodología?

  Su servicio no se limito al reino del sur, sino que compartió sus talentos con toda la isla en la Conferencia Episcopal, en el seminario y en la formación continuada de los sacerdotes. Como participante en las Asambleas plenarias del Sínodo de los Obispos, el brindó su contribución de forma concreta a la Iglesia universal también. Ciertamente espero que su servicio no termine hoy, sino que pueda seguir durante muchos años. El Papa le ha levantado unas responsabilidades, para dejar a Mons. Suriñach mas libre a  cumplir con otras exigencias. De nuevo, muchas gracias y los mejores deseos para el futuro.

  A Mons. Lázaro, repito lo que he dicho el 25 de abril de 2002: gracias por haber aceptado la nomina a Ponce. Su experiencia de 33 años vividos en Puerto Rico entre la enseñanza a la Universidad Pontificia y el ministerio parroquial, junto a un año de ministerio episcopal al lado del querido Mons. Suriñach, le ha preparado para asumir la responsabilidad directa como Pastor de esta porción del pueblo de Dios. Ahora Usted va a seguir, como Gran Canciller, los sueños, realidades, éxitos y dificultades de la Pontificia Universidad Católica, abriendo un capitulo nuevo.

  No será un periodo sin reto. De hecho desconocemos el futuro, pero podemos identificar algunas necesidades urgentes como la búsqueda de vocaciones y la formación del clero, la nueva evangelización y la colaboración el toda la isla para proclamar efectivamente el evangelio de la salvación. La gente esta esperando su liderazgo, que Usted ha puesto bajo el ejemplo y la protección del Evangelista San Marcos y el Apóstol y Patrono de Logroño, San Bernabé. ¡Animo y éxito al comienzo de su nuevo ministerio!

Muchas gracias.