(Entrada)
UN PUEBLO QUE CAMINA

Somos un pueblo que camina
y juntos caminando podemos alcanzar
otra ciudad que no se acaba,
sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Somos un pueblo que camina,
que marcha por el mundo buscando otra ciudad.
Somos errantes peregrinos
en busca de un destino, destino de unidad.
Siempre seremos caminantes,
pues sólo caminando podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba
sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Danos valor para luchar,
valor en las tristezas, valor en nuestro afán.
Danos la luz de la palabra
que guíe nuestros pasos en este caminar.
Marcha Señor junto a nosotros,
pues sólo en tu presencia podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba
sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Dura se hace nuestra marcha,
andando entre las sombras de tanta oscuridad.
Todos los cuerpos desgastados
ya sienten el cansancio de tanto caminar.
Pero tenemos la esperanza
de que nuestras fatigas al fin alcanzarán
otra ciudad que no se acaba
sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

Sufren los hombres, mis hermanos,
buscando entre las piedras la parte de su pan.
Sufren los hombres oprimidos,
los hombres que no tienen ni paz ni libertad.
Sufren los hombres mi hermanos,
mas Tú vienes con ellos y en Ti alcanzarán
otra ciudad que no se acaba
sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.